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domingo, 5 de mayo de 2013

#54. La posibilidad de una isla. Reseña de John Updike

Un método fácil para descartar novelistas es el siguiente: abres al azar y lees una frase; si no es buena, pues no lees nada de ese autor. En mi caso solo hay un novelista que haya pasado por este test dos veces, y además estoy dispuesto a darle otra oportunidad en algún momento indeterminado del futuro: Michel Houellebecq.

(Últimamente me he vuelto peor aún: si un título no me parece bueno, no leo nada de ese autor. Así ya no tengo que abrir el libro. Rarezas que se agudizan con los años...)


En cierto sentido surge la pregunta de por qué he escogido estas tres reseñas, que no es que sean excepcionales por su calidad. Pero, como otras veces, me parece interesante el efecto conjunto de la yuxtaposición. Como en la parábola de los ciegos y el elefante, no parecen estar hablando de lo mismo, y no parece posible saber qué es Houellebecq reconciliándolas. Cada una da una visión coherente, y por tanto cada una miente sobre la totalidad. Digo yo, que he leído dos frases de Houellebecq.


John Updike (2006). 90% hateful. The New Yorker, 22 de mayo de 2006.


Nor is Houellebecq, shrill and even silly as he can be, entirely without literary virtue. His four novels—“Whatever” (1994), “The Elementary Particles” (1998), and “Platform” (2001) are the three others—display a grasp of science and mathematics beyond that of all but a few non-genre novelists. He is anthropologically alert to the deeper trends behind contemporary news, fashion, and mores ... His sociological/psychological/philosophical vocabulary opaquely thickens around his core topic—Pascal’s, after all, and La Rochefoucauld’s—of human isolation and unhappiness


Michel Basilière (2013). Book Review: The Map and the Territory, by Michel Houellebecq. National Post, 13 de enero de 2013.


The Map and the Territory shares techniques with its predecessors, of course — the dry, almost scientific language describing the erratic behaviour of this strange human species, the narrative that begins as contemporary and continues into the future (making them in this and other respects science fiction novels), the complete failure of the characters to fulfill any human sense of happiness or purpose in the world, their indifference to their cold, industrial surroundings.


Iván Fernández Balbuena (2006). Michel Houellebecq La Posibilidad de una Isla. Memorias de un friki, 23 de febrero de 2006.


Claro, así es muy sencillo escandalizar, hasta el más tarugo puede hacerlo, así que si ese es el mérito de este escritor, bien pobre me parece.

lunes, 4 de junio de 2012

#35. The New Yorker. Número especial

El número fechado esta semana del New Yorker, aparecido la pasada, está dedicado a la ciencia-ficción. El plato fuerte es un inédito de Anthony Burgess (se le ha llamado inédito en la red, aunque la revista no parece afirmarlo en ninguna parte) sobre La naranja mecánica, escrito en 1973. Me he enterado por Sedice, vía Noticias CF, vía Boing Boing, así que gracias a los involucrados.

El texto de Burgess y parte del resto de los contenidos solo son accesibles bajo suscripción, pero no hay problema: comenzamos por suscribirnos gratuitamente a la edición digital por un mes aquí. Nos prometen que eso nos da acceso a todos los archivos de la revista desde 1925, aunque luego he comprobado que no es cierto (no sé el alcance real del acceso). Los datos que nos piden son el nombre, correo electrónico y dirección postal. No hay que dar tarjeta de crédito, por lo que no hay riesgo de que la suscripción se renueve sola traidoramente. Nos llega una contraseña al correo, y voilà.

Entonces ya podemos acceder al artículo:


Anthony Burgess (2012). The clockwork condition. The New Yorker, 4 de junio de 2012, 69-76.


En realidad, la reflexión parte de la novela para pasar a tocar el libre albedrío, el conductismo, el poder del Estado, 1984, Un mundo feliz y la posibilidad de crear unos neoanthrops (así los llama, un nombre que "suena a estrangulamiento") o posthumanos que abracen el condicionamiento por refuerzo positivo como la mejor forma de organizar la sociedad. Evidentemente para quienes hayan leído la novela, Burgess no da la bienvenida a esa posibilidad ("Pero nosotros no somos esa nueva raza, y obstinadamente nos negamos a ser otra cosa que lo que somos: criaturas al tanto de nuestros defectos, determinadas, en mayor o menor medida, a hacer a nuestro modo algo al respecto").


Una vez en el visualizador, con el botón "Content" podemos movernos por la revista, sin olvidar el botón "Print", que para algo nos vamos a quedar sin el material dentro de un mes.

Aparte del texto de Burgess, hay media docena de breves de Ray Bradbury, Ursula Le Guin, China Miéville, Margaret Atwood, Karen Russell y William Gibson en los que generalmente tocan su conexión personal con la ciencia-ficción, especialmente en la infancia.

El resto de los artículos temáticos son de libre acceso. Los enlaces van, de las dos versiones web, a la que no viene dividida por páginas (de nada :)


Colson Whitehead, "A psychotronic childhood".

Laura Miller, "First encounters with aliens in fiction".

Emily Nussbaum, "From Doctor Who to Community".


Y varios relatos, lo que, bueno, ya no es objeto de este blog.